¿Lo que no puedes tocar no existe? Excel, Harry Potter y la realidad de nuestras creaciones
¿Existe un personaje que solo vive en una novela? ¿Y un programa informático que no podemos sostener entre las manos? Descubre qué tienen en común Excel, Harry Potter y las obras que creamos, y por qué comprenderlo puede cambiar la manera en que valoras tu trabajo.
Imagina que estás trabajando tranquilamente en Excel cuando alguien se acerca a tu escritorio y te dice, con toda la seguridad del mundo, que ese programa no existe. Naturalmente, lo miras sorprendido y le respondes que lo estás utilizando en ese preciso momento.
Pero tu visitante insiste: lo que tienes delante es una computadora, un objeto que puedes tocar, pesar y guardar en una caja. Excel, en cambio, no puedes sacarlo de la pantalla y ponerlo sobre la mesa. Por tanto, según su razonamiento, no existe.
¿Te parece convincente? A mí tampoco. Pensemos en las personas que utilizan hojas de cálculo para administrar empresas, preparar presupuestos, analizar información o desarrollar soluciones por las que otros están dispuestos a pagar. Si Excel no existe, ¿con qué están trabajando?
Pero nuestro visitante todavía tiene otro argumento preparado. Esta vez nos pregunta por Harry Potter y asegura que tampoco existe. Aquí probablemente estaríamos más dispuestos a darle la razón, porque Harry nunca fue un estudiante histórico de Hogwarts y nadie puede demostrar que participara físicamente en una batalla contra Voldemort.
Sin embargo, conocemos su historia. Podemos hablar de sus amigos, recordar sus aventuras y reconocer los lugares donde transcurren. Sus libros y películas existen, y el universo creado por J. K. Rowling ha dado origen a numerosas publicaciones y adaptaciones.
Entonces, ¿qué significa realmente decir que algo no existe? Quizá estamos confundiendo dos cosas diferentes: la existencia de una creación y la existencia física de aquello que representa.
Aunque parezca una pregunta exclusivamente filosófica, comprender esta diferencia también puede ayudarnos a reconocer el valor de nuestros libros, personajes, ilustraciones y demás obras originales.
1. ¿Todo lo que existe tiene que poder tocarse?
1.1. Una canción no desaparece cuando se rompe el altavoz
Pensemos en una canción que nos guste mucho. Podemos escucharla desde nuestro teléfono, reproducir una grabación o disfrutarla durante un concierto. Aunque cambien los instrumentos y las personas que la interpretan, seguimos reconociendo la misma composición musical.
Si mañana se rompe nuestro altavoz, no diremos que la canción ha dejado de existir. Lo que desapareció fue una de las posibilidades que teníamos para escucharla. La composición puede continuar expresándose mediante otras grabaciones, partituras e interpretaciones.
Con Excel sucede algo parecido. Si cambiamos de computadora, instalamos el programa y continuamos trabajando, no estamos creando Excel nuevamente. Simplemente utilizamos otro dispositivo para ejecutar el software.
Naturalmente, los programas necesitan una infraestructura física para funcionar. Lo importante es que el software y el equipo donde se ejecuta no son exactamente lo mismo.
Y con los libros ocurre algo semejante: podemos leer una novela impresa, disfrutarla en formato digital o escuchar una adaptación en audiolibro. Cada formato ofrece una experiencia diferente, pero seguimos reconociendo la obra que el autor desarrolló.
1.2. No todas las cosas tienen la misma naturaleza
El filósofo John Searle exploró en The Construction of Social Reality (1995) cómo los seres humanos establecemos determinadas realidades institucionales mediante reglas y reconocimiento social.
Pensemos en el dinero depositado en una entidad financiera. Nuestro saldo no depende de que el banco conserve exactamente nuestros billetes en una caja. Existen registros, derechos y obligaciones que permiten representar esa relación económica.
Por supuesto, una canción, una cuenta bancaria y un programa informático son cosas diferentes. No pretendemos equipararlos, sino mostrar que resulta insuficiente explicar todo lo que existe mediante las propiedades de los objetos materiales.
La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), por ejemplo, reconoce que los programas informáticos reciben protección mediante el derecho de autor en la mayoría de los países. Esa protección se refiere a determinadas expresiones originales del software, no a la apropiación automática de cualquier idea o procedimiento.
Resulta curioso: un programa que alguien podría llamar «inexistente» puede tener creadores, licencias, titulares de derechos y usuarios que desarrollan actividades económicas con él.
Pero ahora dejemos las computadoras y entremos en un terreno especialmente interesante para quienes escribimos.
2. ¿Existen realmente los personajes que inventamos?
2.1. Sherlock Holmes nunca vivió históricamente, pero conocemos su historia
Si te menciono a Sherlock Holmes, probablemente puedes imaginarlo sin demasiadas dificultades. Tal vez recuerdes sus investigaciones, su extraordinaria capacidad de observación o su amistad con el doctor Watson.
Lo interesante es que no necesitamos demostrar que Holmes fue una persona histórica para conversar sobre él. Podemos estudiar sus decisiones, describir su personalidad y comparar diferentes interpretaciones porque existen obras que nos permiten reconocerlo como personaje literario.
Con Superman sucede algo parecido. Sabemos que puede volar en muchas de sus historias, pero eso no demuestra que una persona pueda aprender a volar físicamente de la misma manera.
Una afirmación puede ser verdadera dentro de una narración sin constituir un hecho demostrado de nuestro mundo.
Y esa distinción nos permite comprender por qué un personaje puede tener una identidad reconocible sin haber vivido como una persona real.
2.2. Lo que la filosofía puede enseñarnos
La filósofa Amie L. Thomasson propuso en Fiction and Metaphysics (1999) comprender los personajes literarios como artefactos abstractos creados mediante actividades humanas.
Según su interpretación, un personaje surge a través de actos creativos y depende de las obras y prácticas culturales relacionadas con él. No es una persona física, pero podemos hablar de él como una creación con una historia y una identidad.
Sin embargo, no todos los filósofos comparten esa postura. Francis Kroon y Alberto Voltolini explican en Fictional Entities, publicado en la Stanford Encyclopedia of Philosophy, que existen diferentes teorías acerca de la naturaleza y existencia de los personajes ficticios.
Algunos autores defienden su existencia como entidades abstractas; otros consideran que podemos comprender las historias sin asumir que tales entidades existan.
No necesitamos resolver definitivamente esa discusión para reconocer algo importante: las obras literarias existen, podemos estudiarlas y contienen personajes que sus lectores llegan a conocer y recordar.
2.3. Cuando un personaje da origen a un mundo
Imagina que empiezas una novela sobre una joven que vive en un pueblo junto al mar. Al principio solamente necesitas conocer a la protagonista y el problema que deberá resolver. Pero después aparecen sus familiares, sus amigos y sus adversarios. Inventas un puerto, una biblioteca y algunas tradiciones que explican la historia del lugar.
Un día descubres que uno de los personajes secundarios merece protagonizar su propia aventura. Sin darte cuenta, has comenzado a construir un universo narrativo.
Eso es lo que reconocemos en la Tierra Media de Tolkien, el mundo de Harry Potter y otras grandes creaciones literarias y audiovisuales. Sus personajes y escenarios están relacionados mediante acontecimientos y reglas que los lectores pueden identificar.
Construir esos mundos exige imaginación, pero también coherencia. Sus lugares, personajes y acontecimientos necesitan mantener relaciones comprensibles para que las historias funcionen.
Y cuando las obras encuentran lectores, pueden aparecer posibilidades que van más allá del libro original.
3. Cuando una creación imaginaria produce consecuencias reales
3.1. Harry Potter y las posibilidades de un universo narrativo
En marzo de 2016, Scholastic y Warner Bros. Consumer Products anunciaron un acuerdo internacional para desarrollar publicaciones relacionadas con las películas de Harry Potter y Fantastic Beasts.
El programa contemplaba libros para colorear, diarios guiados y otros materiales vinculados con esas producciones cinematográficas. No era una autorización general para utilizar libremente los personajes, sino un acuerdo comercial específico entre organizaciones determinadas.
Tampoco podemos deducir de aquel anuncio cuántos beneficios económicos produjo. Lo que sí demuestra es que un universo narrativo puede dar origen a nuevas publicaciones, contratos y actividades culturales.
Para un escritor independiente, esto no significa que su próxima novela vaya a convertirse en una franquicia internacional. La enseñanza es más sencilla: una obra puede ser el punto de partida de otros proyectos, siempre que exista una oportunidad real y se respeten los derechos correspondientes.
3.2. ¿Y si una ciudad inventada consigue 600.000 guardados en Pinterest?
Imagina que una ilustradora crea una ciudad fantástica, con edificios suspendidos sobre el océano y enormes criaturas volando entre sus torres. Después publica la imagen en Pinterest y, con el tiempo, consigue 600.000 guardados.
Este es un ejemplo hipotético, no el resultado de una campaña real.
Según Pinterest, un guardado registra una ocasión en la que alguien guarda un Pin en un tablero. Por tanto, 600.000 guardados no equivalen necesariamente a 600.000 personas diferentes, y tampoco demuestran que se hayan producido ventas.
Sin embargo, esas interacciones, si ocurrieran, serían acciones observables provocadas por una creación digital.
La ciudad representada pertenece a un universo imaginario; la ilustración existe como obra digital; y los guardados son acciones registradas por una plataforma. No hay contradicción entre esas afirmaciones, porque estamos hablando de cosas distintas.
3.3. Lo que sentimos al leer también es real
Pensemos ahora en nuestra experiencia como lectores. ¿Nunca te has entristecido por lo que le ocurrió a un personaje? ¿O has terminado una novela reflexionando sobre una decisión que tomó su protagonista?
Sabes que los acontecimientos pertenecen a una historia, pero las emociones que experimentaste fueron tuyas.
Una obra puede representar situaciones inventadas y, al mismo tiempo, producir experiencias auténticas en quienes la conocen.
En AutorVirtual.COM utilizamos ese principio cuando presentamos escenas originales para enseñar técnicas narrativas. Por ejemplo, en nuestro artículo «¿Tus frases son demasiado largas? Mejora su ritmo con ejemplos» utilizamos situaciones de escritura para mostrar cómo cambia la lectura cuando modificamos la construcción de las oraciones.
Los personajes de esos ejercicios no necesitan ser personas históricas. Su función es ayudarnos a comprender un problema y practicar una habilidad.
Y aquí encontramos una de las contribuciones más interesantes de nuestras creaciones: pueden ofrecer entretenimiento, conocimiento o experiencias significativas, aunque aquello que representan sea imaginario.
Pero cuando otras personas pueden utilizar nuestras obras, también necesitamos comprender qué derechos podrían estar involucrados.
4. ¿A quién pertenecen los personajes y las obras que creamos?
4.1. Lo que Sherlock Holmes nos enseña sobre el dominio público
Imagina que quieres escribir una nueva aventura de Sherlock Holmes. Conoces al detective, admiras sus historias y tienes una idea interesante para un relato. ¿Puedes publicarlo?
Para responder necesitamos conocer las normas aplicables y los derechos relacionados con las obras originales.
En 2014, un tribunal federal de apelaciones de Estados Unidos resolvió el caso Klinger v. Conan Doyle Estate, Ltd.. La controversia giraba alrededor de la posibilidad de utilizar elementos de Sherlock Holmes que ya aparecían en obras pertenecientes al dominio público.
El tribunal rechazó que esos elementos pudieran mantenerse protegidos indefinidamente por el hecho de que el personaje continuara desarrollándose en historias posteriores.
Más adelante, el 1 de enero de 2023, las últimas historias originales de Sherlock Holmes escritas por Conan Doyle ingresaron al dominio público estadounidense, como documentó Jennifer Jenkins desde la Universidad de Duke.
Esto no significa que podamos copiar libremente cualquier película o adaptación moderna del detective, porque esas obras pueden contener expresiones originales protegidas. Tampoco significa que las fechas y reglas sean iguales en todos los países.
El caso nos recuerda que las creaciones pueden recibir protección jurídica, pero esa protección tiene condiciones, límites y una duración determinada.
4.2. Las ideas y las obras originales no son lo mismo
Si quieres escribir una novela sobre una escuela de magia, la idea general no pertenece exclusivamente a otra persona por el simple hecho de que haya escrito antes una historia semejante.
Puedes desarrollar personajes propios, construir una institución diferente y contar una historia original. Otra cosa sería reproducir sin autorización elementos protegidos de una obra ajena.
La OMPI distingue entre las ideas y sus expresiones originales. También conviene recordar que el derecho de autor y la protección de marcas son cuestiones diferentes.
Para quienes publicamos internacionalmente, existe otro principio importante: el Convenio de Berna establece la protección automática del derecho de autor en los Estados miembros, sin exigir formalidades constitutivas como el registro obligatorio.
Sin embargo, cada país puede aplicar reglas específicas sobre diferentes aspectos de esa protección. Tampoco existe un registro mundial administrado por la OMPI que otorgue derechos universales mediante un solo trámite.
4.3. ¿Y qué sucede cuando utilizamos inteligencia artificial?
En enero de 2025, la Oficina de Derechos de Autor de Estados Unidos publicó un informe sobre la protección de obras generadas con ayuda de IA.
Su conclusión distingue entre las contribuciones creativas humanas que pueden recibir protección y los materiales puramente generados de manera automática, que no obtienen protección autoral bajo el enfoque estadounidense. El uso de IA como herramienta no impide, por sí mismo, que los elementos originales humanos de una obra sean protegibles.
Otros países pueden aplicar criterios diferentes. Por eso conviene conservar nuestros manuscritos, borradores, archivos y evidencias de las decisiones creativas que tomamos, además de revisar los permisos de cualquier material ajeno utilizado.
No se trata de convertir cada proyecto en un expediente interminable. Se trata de comprender qué hemos creado y qué necesitamos revisar antes de publicarlo o comercializarlo.
Esta explicación es educativa y no sustituye la asesoría jurídica especializada para un caso concreto.
5. Laboratorio: reconoce y documenta tu propia creación
Hasta aquí hemos hablado de Excel, Harry Potter, Sherlock Holmes y otros ejemplos conocidos. Ahora quiero proponerte algo más cercano: piensa en una creación tuya.
Puede ser una novela que llevas meses escribiendo, un cuento guardado hace años, un personaje todavía sin historia o una ilustración que estás desarrollando. No importa si ya la publicaste.
Lo que quiero es que dediques unos minutos a reconocer qué has construido y qué necesitas hacer para continuar.
5.1. Prepara la ficha de tu creación
Abre un documento o una hoja de cálculo y comienza escribiendo el nombre provisional de tu proyecto. Después describe qué has creado, cuáles son sus características principales y qué materiales originales tienes.
Por ejemplo, podríamos imaginar un cuento titulado El faro de las dos lunas, sobre una joven que descubre antiguos mensajes en un faro abandonado. Su autor podría conservar un manuscrito, bocetos del pueblo y notas sobre la historia de los personajes.
Este es un ejemplo inventado para el ejercicio, no una obra que estemos presentando como caso real. Ahora piensa en aquello que hace reconocible tu creación. Puede ser la personalidad del protagonista, la ambientación o una manera particular de contar los acontecimientos. No necesitas afirmar que tu obra es absolutamente única; basta con identificar las decisiones creativas que le dan identidad.
Por último, examina qué archivos debes conservar, qué materiales de terceros has utilizado y qué podría necesitar una revisión adicional.
5.2. Tu ficha inicial de identidad
| Campo | Tu respuesta |
|---|---|
| Nombre y tipo de creación | |
| ¿Qué has creado? | |
| ¿Qué elementos le dan identidad? | |
| ¿Qué materiales originales tienes? | |
| ¿Dónde conservas los archivos o evidencias? | |
| ¿A quién podría interesarle y por qué? | |
| ¿Qué derechos o permisos debes revisar? | |
| ¿Cuál será tu próxima acción concreta? |
Esta ficha no es un certificado de derechos ni sustituye los registros o trámites que puedan corresponder. Es una herramienta para organizar tu trabajo y reconocer los elementos que ya has desarrollado.
Cuando termines, examina tus respuestas. Quizá descubras que necesitas ordenar las versiones de tu manuscrito, desarrollar mejor un personaje o comprobar los permisos de una ilustración. Elige una acción prioritaria y empieza por ella.
Si tu obra está terminada y quieres explorar cómo hacerla llegar a sus lectores, puedes continuar con nuestro artículo sobre canales de distribución de libros.
5.3. Comprueba lo que has aprendido
Regresemos por un momento a la ilustradora de nuestra ciudad fantástica. Podemos distinguir tres cosas: su obra es la ilustración digital; aquello que representa es la ciudad imaginaria; y la experiencia de los espectadores puede ser curiosidad, inspiración o el deseo de guardar la imagen.
Ahora intenta hacer esa misma distinción con tu propia creación. ¿Cuál es la obra que has desarrollado, qué representa y qué experiencia podría ofrecer a sus lectores o usuarios?
Si puedes responder utilizando un ejemplo propio, habrás comprendido la idea principal de nuestro artículo. Y si además identificaste una acción concreta para mejorar tu proyecto, la reflexión ya te habrá ayudado a avanzar.
6. El verdadero valor de lo que creamos
Regresemos a nuestro visitante del comienzo. Después de hablar de programas, personajes y universos narrativos, seguramente volvería a preguntarnos si Excel existe o no existe.
Esta vez podríamos responderle que existe como programa informático, pero no de la misma manera que la computadora donde lo utilizamos.
¿Y Harry Potter? Podemos reconocerlo como personaje de una creación literaria sin afirmar que fue una persona histórica. La pregunta filosófica sobre la existencia abstracta de los personajes puede seguir abierta, pero eso no impide reconocer las obras y las experiencias que producen.
Lo verdaderamente interesante para nosotros es comprender que crear no consiste solamente en llenar páginas, dibujar imágenes o escribir instrucciones informáticas. También implica desarrollar algo que otras personas pueden llegar a conocer, interpretar o utilizar.
Nada de eso garantiza reconocimiento, ingresos ni protección jurídica sobre cada uno de los elementos de una obra. Pero sí nos invita a valorar nuestro trabajo y a cuidar las creaciones que desarrollamos.
Quizá hoy tengas una novela guardada en tu computadora y todavía no sepas si vas a publicarla. Imagina, sin embargo, que algún día una persona que vive en un país que nunca has visitado encuentra tu libro. Comienza a leerlo y descubre una historia que termina significando algo especial para ella.
Tal vez nunca llegues a conocerla, y posiblemente esa persona tampoco sabrá cuánto tiempo dedicaste a construir los personajes y escenarios que acaba de descubrir.
Pero tu creación habrá formado parte de su experiencia.
¿No te parece una razón extraordinaria para reconocer el valor de lo que creamos?
7. Referencias bibliográficas
Jenkins, J. (2023). Public Domain Day 2023: Works from 1927 are open to all! Center for the Study of the Public Domain, Duke University.
Klinger v. Conan Doyle Estate, Ltd., 755 F.3d 496 (7th Cir. 2014).
Kroon, F., & Voltolini, A. (2023). Fictional entities. En E. N. Zalta y U. Nodelman (Eds.), The Stanford Encyclopedia of Philosophy. Stanford University.
Oficina de Derechos de Autor de Estados Unidos. (2025). Copyright and artificial intelligence, part 2: Copyrightability. U.S. Copyright Office.
Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. (s. f.). Copyright protection of computer software.
Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. (s. f.). ¿Cómo obtener protección por derecho de autor?
Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. (s. f.). Preguntas frecuentes: Derecho de autor.
Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. (s. f.). Resumen del Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas (1886).
Pinterest. (s. f.). Consultar Pinterest Analytics. Centro de ayuda de Pinterest para empresas.
Scholastic. (2016, 29 de marzo). Scholastic & Warner Bros. announce global licensed publishing program for the Harry Potter & Fantastic Beasts films.
Searle, J. R. (1995). The construction of social reality. Free Press.
Thomasson, A. L. (1999). Fiction and metaphysics. Cambridge University Press.
8. Acerca de la Autora
Mónica Yaneth Loeb Willes es consultora senior en marketing digital, SEO y desarrollo de contenido estratégico, con más de 45 años de experiencia diseñando, ejecutando y optimizando sistemas de contenido orientados a resultados en entornos digitales altamente competitivos.
Se especializa en posicionamiento orgánico (SEO) y arquitectura de contenido, integrando múltiples disciplinas —marketing, desarrollo web, comunicación y pensamiento estratégico— para diseñar sistemas de posicionamiento y contenido orientados a resultados medibles.
Actualmente se dedica a compartir su experiencia a través de sus publicaciones y a asesorar organizaciones en la optimización de sus estrategias digitales.
Experiencia en posicionamiento orgánico
Su trayectoria se caracteriza por la experiencia directa como webmaster desde 1993, desarrollando posicionamiento orgánico sostenido en mercados altamente competitivos.
Durante más de 16 años, mantuvo en los primeros lugares de los motores de búsqueda a una empresa líder del sector de equipos agrícolas en Colombia, superando consistentemente a proveedores internacionales, grandes superficies y competidores del sector.
Como copropietaria de Consultame.CO, sostuvo durante 12 años el posicionamiento orgánico del sitio en el sector tributario y legal, superando en visibilidad a portales especializados, competidores directos e incluso sitios institucionales.
Experiencia empresarial y editorial
Es fundadora de Virtual Creativex S.A.S., empresa especializada en ventas online, desde donde ha contribuido al crecimiento de más de 7.800 clientes mediante estrategias de contenido, SEO y conversión.
Su experiencia incluye la gestión integral de procesos editoriales —desde la ideación hasta el posicionamiento— en libros, artículos, manuales y proyectos educativos digitales.
Formación y reconocimiento
Se desempeña como conferencista y docente en entidades como la Cámara de Comercio de Cali, ProColombia y diversas universidades.
Es editora de AutorVirtual.com, y ha sido reconocida por la Cámara de Comercio de Cali, nominada como Mejor Empresario de Colombia (2010) y destacada en la Revista Acción No. 120 por su labor como pionera del marketing digital en Colombia.
Enfoque actual
Actualmente continúa desarrollando estrategias de posicionamiento y contenido, integrando SEO, pensamiento estratégico y desarrollo personal para ayudar a profesionales y emprendedores a transformar ideas en activos digitales posicionables y medibles.
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