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¿Repites las mismas palabras? Cómo corregirlas sin perder tu voz

Repites las mismas palabras

¿Te ha ocurrido que terminas de escribir un párrafo, lo lees con tranquilidad y descubres que utilizaste la misma palabra cuatro o cinco veces?

Entonces empiezas a corregir. Buscas sinónimos, cambias expresiones y reorganizas algunas frases. Pero, cuando vuelves a leer, notas algo extraño: el texto ya no suena como tú.

Tal vez el vocabulario es más variado, pero has perdido naturalidad. Incluso puede parecer que alguien más lo escribió.

Esto puede sucedernos cuando estamos concentrados en contar una historia, explicar un concepto o desarrollar un argumento. Nuestra atención está puesta en las ideas y no siempre advertimos cuánto repetimos determinadas palabras.

El problema comienza cuando pensamos que todas esas repeticiones son errores.

No lo son. Algunas entorpecen la lectura, otras ayudan a comprender y unas cuantas pueden darle a nuestra escritura una fuerza especial.

Por eso, vamos a aprender a reconocerlas, decidir cuáles conviene corregir y practicar con un párrafo propio, sin perder nuestra manera de escribir.

1. ¿Por qué repetimos palabras sin darnos cuenta?

Imagina que estás escribiendo una escena. Una mujer encuentra una carta que llevaba veinte años escondida y, al abrirla, descubre algo que puede cambiar su vida.


Estás tan concentrado en sus recuerdos y emociones que, cuando vuelves a leer el párrafo, descubres que utilizaste la palabra carta varias veces.


¿Y cómo no te diste cuenta?

Sencillamente, porque estabas ocupado contando la historia, no revisando tu vocabulario. Es algo que puede sucedernos, especialmente durante el primer borrador.

Pero no todas las repeticiones tienen el mismo origen. Veamos cuatro situaciones que seguramente reconocerás.

1.1. Repetimos porque estamos concentrados en nuestras ideas

Cuando tienes muchas cosas que contar, quieres escribirlas antes de que se te escapen. No estás pensando en encontrar sinónimos, sino en desarrollar tus ideas.


Mira este ejemplo:


Mariana quería escribir un libro. Había pensado mucho en el libro, pero no sabía cómo comenzar el libro que llevaba años imaginando.

La idea se entiende, pero la repetición de libro termina distrayéndonos. Podemos resolverlo sin complicaciones:

Mariana llevaba años imaginando su libro, pero todavía no sabía cómo comenzar.

¿Ves? No cambiamos el sentido ni buscamos palabras sofisticadas. Simplemente organizamos mejor la frase.

No necesitas corregir cada repetición mientras escribes tu primer borrador. Primero desarrolla tus ideas; después tendrás oportunidad de revisar cómo las expresaste.

1.2. Repetimos porque tenemos hábitos de escritura

Todos tenemos nuestras palabras favoritas, aunque no siempre seamos conscientes de ellas.


Quizá utilizas constantemente realmente, sin embargo, de alguna manera o es importante destacar. Ninguna expresión es incorrecta por sí misma, pero cuando aparece sin aportar algo, puede hacer más pesada la lectura.

Fíjate:

Realmente, es importante destacar que escribir un libro realmente requiere una dedicación importante.

¿Y qué estamos intentando decir?

Escribir un libro requiere dedicación.

Mucho más natural, ¿verdad? Eliminamos las expresiones innecesarias sin perder la idea.

Eso sí, tampoco se trata de perseguir nuestras palabras favoritas. Algunas forman parte de nuestra manera de expresarnos. Lo importante es reconocer cuándo las necesitamos y cuándo aparecen solamente por costumbre.

1.3. Repetimos porque necesitamos precisión

Ahora veamos el otro lado de la situación.Supongamos que estás preparando una guía sobre cómo registrar los derechos de autor de una obra. Seguramente necesitarás repetir términos como autor, obra y registro.


¿Deberías buscar un sinónimo diferente cada vez? No necesariamente.

Sustituir autor por creador, propietario o titular podría generar confusiones, porque esas palabras no siempre significan lo mismo desde el punto de vista jurídico.

Lo mismo sucede en textos médicos, científicos o técnicos, donde determinados términos identifican conceptos precisos.

Una palabra repetida no siempre es una palabra que sobra. Si ayuda a mantener la claridad y evita confusiones, probablemente convenga conservarla.

1.4. Repetimos porque queremos producir un efecto

Y aquí llegamos a algo especialmente interesante para quienes escriben literatura: a veces repetimos porque queremos que el lector sienta algo.


Imagina a una mujer frente a una puerta que lleva años sin atreverse a abrir.


No abriría aquella puerta. No esa noche. No después de lo ocurrido.


Léelo en voz alta. ¿Notas cómo cada no refuerza su resistencia?


No necesitamos explicar demasiado lo que siente. La repetición ya nos transmite parte de su conflicto.

Si alguien eliminara esas negaciones únicamente porque aparecen muy próximas, podría quitarle fuerza a la escena.

Por supuesto, no cualquier repetición se convierte automáticamente en un recurso literario. Para conservarla, debe cumplir una función y aportar algo al texto.

Así que, cuando encuentres una palabra repetida, no te apresures a sustituirla.

Pregúntate por qué aparece, qué aporta y qué sucedería si la cambiaras.

2. ¿Cuándo una repetición perjudica tu texto y cuándo lo mejora?

Ya conoces algunas razones por las que repetimos palabras. Ahora vamos a observar sus efectos.


Te propongo una prueba sencilla: elimina mentalmente una aparición y compara el resultado. ¿La frase mejora? ¿Pierde claridad? ¿Cambia lo que querías transmitir?


Veamos cuatro situaciones que te ayudarán a decidir.

2.1. Cuando la repetición produce monotonía

Lee este fragmento:


Daniel miró la ventana. Daniel pensó que la ventana estaba abierta. Daniel se acercó a la ventana y Daniel descubrió una nota.


Entendemos lo que sucede, pero repetir tantas veces Daniel y ventana hace que la escena suene mecánica.


Ahora comparemos:


Daniel miró la ventana abierta. Al acercarse, descubrió una nota.


¿Notas cómo mejora la lectura? Conservamos lo esencial de la escena, pero eliminamos palabras que no necesitábamos repetir.

2.2. Cuando la repetición mantiene la claridad

Imagina que estás explicando la diferencia entre un narrador protagonista y un narrador omnisciente.


Si sustituyes constantemente narrador por relator, voz, personaje o autor, podrías terminar confundiendo al lector, porque esos términos no siempre significan lo mismo.


En estos casos, repetir la palabra correcta puede ser la mejor decisión.

Purdue Online Writing Lab (s. f.-a) explica que la cohesión de un párrafo puede construirse mediante palabras clave repetidas, términos relacionados y pronombres que conectan unas oraciones con otras.

Así que no te preocupes por utilizar varias veces un término cuando sea necesario para explicar bien una idea.

La claridad vale más que una variedad de vocabulario forzada.

2.3. Cuando la repetición construye ritmo

Ahora escucha cómo suena este fragmento:


Esperó durante la mañana. Esperó mientras caía la lluvia. Esperó hasta que las luces de la calle comenzaron a encenderse.


¿Sientes cómo la espera parece prolongarse?

La repetición de esperó nos ayuda a experimentar el paso del tiempo. En retórica, este recurso se conoce como anáfora: repetir una o varias palabras al comienzo de frases o versos sucesivos.

La repetición también puede ayudar a conectar ideas. Purdue Online Writing Lab (s. f.-b) explica que los patrones repetitivos y la progresión de las palabras contribuyen a la cohesión del texto.

Pero cuidado: un recurso que funciona muy bien en un párrafo puede volverse monótono si lo utilizas constantemente.

La diferencia está en la intención y en el efecto que produce sobre el lector.

2.4. Cuando la repetición refuerza la voz del escritor

Cada escritor tiene su propia manera de contar las cosas. Algunos prefieren frases breves y contundentes; otros construyen oraciones más extensas, con un ritmo pausado y un vocabulario variado.


También hay quienes utilizan determinadas repeticiones como parte de su estilo.


¿Significa que debes conservarlas todas para proteger tu voz? Por supuesto que no.

Lo importante es reconocer cuáles acompañan tu intención y cuáles dificultan la lectura.

Tu voz no depende de repetir siempre las mismas palabras, pero tampoco exige que las elimines todas.

Aprender a distinguirlas te permitirá corregir con mayor seguridad, sin convertir tu escritura en algo que ya no reconoces como propio.

3. Cómo descubrir las palabras que repites demasiado

Ahora que sabes qué debes observar, vamos a trabajar con un fragmento propio.


No necesitas revisar todo tu manuscrito de una vez. Comienza con un párrafo de unas 100 a 150 palabras y haz cuatro lecturas, cada una con un propósito diferente.

3.1. Primera lectura: escucha el texto

Lee el párrafo en voz alta, sin detenerte a corregirlo. Escucha si alguna palabra aparece demasiado o si ciertas frases suenan pesadas.


A veces nuestros oídos descubren lo que nuestros ojos pasaron por alto.


Purdue Online Writing Lab (s. f.-c) recomienda leer en voz alta durante la revisión para reconocer expresiones innecesarias y problemas de claridad.


No tienes que leer como un narrador profesional. Basta con prestar atención a cómo suenan tus palabras.

3.2. Segunda lectura: identifica las repeticiones

Vuelve al párrafo y subraya las palabras que aparecen varias veces, especialmente:



  • Sustantivos: libro, historia, personaje.

  • Verbos: hacer, tener, decir, mirar.

  • Adjetivos: importante, interesante, maravilloso.

  • Conectores y expresiones: además, entonces, por otra parte.

No necesitas marcar automáticamente palabras gramaticales frecuentes como de, la o que, porque su repetición suele ser normal en español.

También observa las palabras de una misma familia. Por ejemplo, escribir, escritura y escritor son diferentes, pero utilizarlas demasiado cerca puede producir una sensación de reiteración.

Por ahora, solamente identifica las coincidencias. Más adelante decidirás cuáles necesitan corrección.

3.3. Tercera lectura: observa la distancia

No es lo mismo repetir historia tres veces en dos oraciones que hacerlo tres veces a lo largo de varias páginas.


Por eso, antes de decidir si existe un problema, fíjate en la proximidad de las palabras.


¿Aparecen demasiado juntas? ¿La repetición resulta innecesaria o ayuda a mantener el sentido?


Recuerda que no estamos buscando palabras repetidas para eliminarlas todas, sino para descubrir cuáles merecen una revisión.

3.4. Cuarta lectura: utiliza la búsqueda de tu editor

Si trabajas con Word, Google Docs u otro procesador de textos, puedes utilizar la función Buscar para localizar una palabra en tu documento.


Por ejemplo, si sospechas que escribes realmente con demasiada frecuencia, búscala y revisa cada aparición.

Ten presente que una búsqueda exacta no siempre encuentra plurales, conjugaciones o palabras derivadas.

Y, sobre todo, recuerda algo: el buscador te muestra dónde aparece una palabra; tú decides si necesita corrección.

Con estas cuatro lecturas tendrás un diagnóstico inicial. Guarda el párrafo original, porque volveremos a utilizarlo en el laboratorio.

4. Cinco técnicas para corregir repeticiones sin perder tu estilo

Ya identificaste las palabras que repites. Ahora viene lo interesante: decidir qué hacer con ellas.


Y no, no necesitas buscar un sinónimo cada vez que encuentres una repetición. Hay otras formas de mejorar tus frases sin perder naturalidad.

4.1. Técnica 1. Elimina la palabra cuando ya no aporta información

Mira este ejemplo:


Laura abrió la puerta. Laura encontró la habitación vacía.


Podemos escribir:


Laura abrió la puerta y encontró la habitación vacía.


¿Ves qué sencillo? No cambiamos el vocabulario; solamente eliminamos una repetición innecesaria.


Esta técnica funciona cuando el lector sabe perfectamente de quién estamos hablando. Eso sí, si intervienen varios personajes, comprueba que la omisión no genere confusiones.

4.2. Técnica 2. Sustituye con criterio, no por obligación

Los sinónimos pueden ayudarte, pero no siempre significan exactamente lo mismo.


Piensa en casa, vivienda, hogar y residencia. Aunque son palabras relacionadas, hogar puede transmitir afecto, mientras que vivienda tiene un sentido más funcional.


Imagina una escena emotiva en la que alguien regresa después de muchos años. ¿Cambiarías hogar por inmueble solamente para evitar una repetición?


Probablemente no.

En una relatoría de la Fundación Gabo (2023), Martín Caparrós destaca la importancia de elegir las palabras con deliberación y prestar atención a sus matices, porque dos términos aparentemente equivalentes pueden transmitir cosas diferentes.

Por eso, utiliza un sinónimo cuando mejore lo que quieres expresar, no solamente para que una palabra aparezca menos veces.

4.3. Técnica 3. Utiliza pronombres y elipsis cuando el contexto sea claro

Observa:


Camila encontró el cuaderno. Camila abrió el cuaderno y comenzó a leer el cuaderno.


Podemos simplificarlo:


Camila encontró el cuaderno, lo abrió y comenzó a leer.

Mucho mejor, ¿verdad? Eliminamos varias repeticiones utilizando un pronombre y omitiendo palabras que ya no necesitamos.

Pero cuidado con las confusiones:

Camila dejó el cuaderno junto al libro y lo abrió.

¿Qué abrió: el cuaderno o el libro?

En este caso, el pronombre lo no deja claro a cuál de los dos objetos nos referimos. Podemos resolverlo así:

Camila dejó el cuaderno junto al libro. Después abrió el cuaderno.

Aunque repetimos cuaderno, ahora sabemos exactamente qué hizo Camila.

Nunca sacrifiques la claridad solamente para evitar una repetición.

4.4. Técnica 4. Reorganiza la oración

A veces, la mejor solución no consiste en cambiar palabras, sino en ordenar mejor lo que estamos diciendo.


Fíjate:


El escritor terminó su novela. La novela era la primera novela que el escritor había conseguido terminar.

Podemos expresarlo así:

El escritor terminó su primera novela.

¿Notas cuánto mejor funciona?

Ahora veamos otro ejemplo:

El escritor terminó su novela. Después de diez años de intentos, por fin había conseguido terminarla.

Podríamos escribir:

Después de diez años de intentos, el escritor por fin terminó su novela.

La segunda versión es más directa y conserva la información esencial.

Eso no significa que siempre debamos escribir frases más cortas. Si queremos destacar la emoción de esos diez años de esfuerzo, quizá necesitemos una construcción diferente.

Lo importante es encontrar la forma que mejor comunique nuestra intención.

4.5. Técnica 5. Conserva la repetición cuando tenga una función clara

Imagina que una mujer recuerda las últimas palabras de su madre:


«Vuelve a casa», le había dicho. Vuelve a casa. Durante veinte años, aquellas palabras permanecieron en su memoria.


Aquí la repetición no estorba. Al contrario, nos ayuda a sentir cuánto ha perdurado ese recuerdo.

¿Te imaginas sustituir la segunda aparición por regresa a tu residencia?

Perderíamos buena parte de la emoción.

Por eso, cuando encuentres una repetición deliberada, comprueba qué aporta antes de eliminarla.

Corregir bien no consiste en cambiar todas las palabras repetidas, sino en saber cuáles conviene eliminar, transformar o conservar.

5. Los errores que podemos cometer al corregir demasiado

Ya vimos cómo corregir las repeticiones, pero también podemos caer en el extremo contrario: hacer tantos cambios que nuestro texto termine perdiendo claridad y naturalidad.


Veamos cuatro errores que conviene evitar.

5.1. Convertir cada palabra en un sinónimo diferente

Si tu personaje se llama Andrés, no necesitas referirte a él constantemente como el individuo, el sujeto, el ciudadano o el protagonista.


A veces basta con repetir su nombre o utilizar un pronombre.


Buscar variedad a cualquier precio puede hacer que una historia sencilla termine sonando artificial.


No cambies una palabra solamente porque ya la utilizaste antes.

5.2. Utilizar palabras que no pertenecen a nuestra manera de escribir

Imagina que escribes con un lenguaje sencillo y cercano, pero durante la revisión decides sustituir miró por contempló con detenimiento o dijo por profirió.


¿Realmente mejora el texto?


Quizá esas expresiones funcionen en determinadas situaciones, pero si las eliges solamente para parecer más sofisticado, puedes terminar perdiendo tu voz.


Un vocabulario amplio nos ofrece posibilidades, pero no significa que debamos utilizar siempre las palabras más complicadas.

5.3. Eliminar repeticiones importantes en textos educativos

Cuando explicamos un concepto, repetir su nombre puede ayudar al lector a seguir el razonamiento.


Por ejemplo, si estás enseñando qué es el punto de vista narrativo, cambiar constantemente esa expresión por otras parecidas podría generar confusiones.


En estos casos, mantener el término correcto es más importante que demostrar variedad de vocabulario.

5.4. Aceptar todas las sugerencias de una herramienta automática

Los correctores y las herramientas de inteligencia artificial pueden ayudarte a detectar repeticiones y proponer alternativas. Pero no siempre interpretan correctamente tu intención o los matices de tu estilo.


Por eso, antes de aceptar sus sugerencias, comprueba que realmente mejoren el texto.


Incluso puedes pedirles algo más útil que una reescritura automática:


«Identifica las repeticiones de este párrafo, explica cuáles podrían resultar innecesarias y propón alternativas, sin modificar todavía el texto».

Así podrás examinar cada recomendación y decidir qué conservar.

Recuerda: una herramienta puede ayudarte a revisar, pero las decisiones editoriales siguen siendo tuyas.

El objetivo no es terminar con un texto completamente diferente, sino conseguir una versión más clara y natural que siga expresando lo que querías decir.

6. Laboratorio práctico: tres formas de revisar un mismo párrafo

Ahora vamos a trabajar como editores. Te mostraré tres versiones de una misma escena para que compares qué sucede cuando corregimos las repeticiones de distintas maneras.


Los tres fragmentos son ejemplos ficticios creados para este ejercicio.

6.1. Versión 1. El borrador original

Clara encontró una carta en el escritorio. La carta estaba dentro de un sobre amarillo. Clara reconoció la letra escrita en el sobre. Clara tomó el sobre, abrió la carta y comenzó a leer la carta. La carta tenía una frase que Clara nunca había olvidado.


Entendemos lo que ocurre, pero las palabras Clara, carta y sobre aparecen tantas veces que la lectura se vuelve pesada.

6.2. Versión 2. Una corrección mecánica

Clara descubrió una misiva en el escritorio. El documento estaba dentro de un envoltorio amarillo. La mujer reconoció la caligrafía de aquella cubierta. La protagonista tomó el receptáculo, abrió el escrito y comenzó a examinarlo. El texto contenía una expresión que ella nunca había olvidado.


¿Notas lo que pasó?


Intentamos evitar las repeticiones utilizando sinónimos, pero terminamos complicando una escena que era sencilla.


Expresiones como receptáculo o aquella cubierta suenan artificiales. Incluso resulta confuso qué objeto abrió Clara.


Cambiar palabras no siempre significa mejorar un texto.

6.3. Versión 3. Una revisión consciente

Clara encontró un sobre amarillo en el escritorio. Reconoció la letra escrita en él, lo abrió y sacó una carta. Al leerla, vio una frase que nunca había olvidado.


Mucho más natural, ¿verdad?


Conservamos la información principal, eliminamos repeticiones innecesarias y organizamos mejor las acciones.

¿Significa que esta es la única versión correcta? No necesariamente. Si estuviéramos escribiendo una novela de suspenso, quizá querríamos prolongar el momento antes de abrir el sobre.

Además, la revisión reorganiza algunos detalles de la escena. Eso también debemos comprobarlo cuando trabajamos con un manuscrito real: no queremos introducir cambios que alteren la intención del autor.

La mejor versión no es necesariamente la más corta, sino la que comunica mejor lo que queremos contar.

6.4. Ahora te toca a ti

Recupera el párrafo que seleccionaste en el numeral 3 y prepara tres versiones:



  1. Original: conserva el texto tal como lo escribiste.

  2. Exploratoria: prueba sinónimos, eliminaciones y cambios de estructura.

  3. Definitiva: conserva solamente los cambios que mejoren la claridad y respeten tu estilo.


Después, lee las tres versiones en voz alta y compáralas.


Para completar el ejercicio, identifica al menos dos decisiones de corrección y una repetición que hayas decidido conservar, si encuentras alguna que cumpla una función útil.

Anota brevemente por qué tomaste cada decisión. Si tu texto no contiene una repetición que valga la pena conservar, también es válido: explica qué observaste.

Así tendrás algo más que un párrafo revisado: tendrás evidencia de cómo estás aprendiendo a corregir con criterio.

No te preguntes únicamente cuál tiene menos repeticiones. Pregúntate algo más importante:

¿Cuál expresa mejor lo que querías contar y sigue sonando como tú?

7. Cómo comprobar si realmente mejoró tu escritura

Ya corregiste las repeticiones, pero ¿cómo sabes si el resultado es mejor que el original?


Porque podemos dedicar bastante tiempo a revisar un párrafo y terminar con una versión que no mejora lo que habíamos escrito.

Para comprobarlo, te propongo cuatro criterios sencillos:

Criterio

Pregunta de revisión

Claridad

¿El lector comprende mejor lo que quiero comunicar?

Naturalidad

¿El texto suena fluido cuando lo leo en voz alta?

Precisión

¿Conservé los significados y los datos importantes?

Voz propia

¿Sigo reconociendo mi manera de escribir?

No buscamos que todas las frases sean cortas ni que desaparezcan las palabras repetidas. Queremos que el texto sea claro, natural y fiel a nuestra intención.

7.1. Un pequeño ejercicio de autoevaluación

Vuelve al párrafo que corregiste en el laboratorio anterior y comprueba lo siguiente:



  • ¿Identificaste las repeticiones innecesarias?

  • ¿Conservaste las que aportaban claridad o expresividad?

  • ¿Evitaste los sinónimos artificiales?

  • ¿Comprobaste que los cambios no generaran confusiones?

  • ¿Leíste en voz alta la versión revisada?

  • ¿Puedes explicar por qué hiciste cada corrección?

Si descubres algo que todavía puedes mejorar, vuelve al texto y ajústalo.

Y aquí te propongo una comprobación adicional: muestra las versiones original y definitiva a alguien de confianza, sin explicarle cuál prefieres.

Pregúntale cuál comprende mejor y si percibe alguna diferencia importante de significado.

 

Su opinión no sustituye tu criterio, pero puede ayudarte a reconocer problemas que ya no percibes después de tantas lecturas.

No se trata de conseguir una calificación perfecta, sino de aprender a tomar decisiones editoriales conscientes.

7.2. Una herramienta para acompañar tu revisión

Para facilitar este trabajo, en AutorVirtual.COM proponemos la MRV-01 — Matriz de Repeticiones y Voz, una herramienta de diagnóstico editorial que todavía se encuentra en fase conceptual.


Mientras desarrollamos su versión independiente, puedes aplicar el procedimiento directamente con esta pequeña matriz.


Solo necesitas registrar la palabra repetida, identificar qué función cumple y decidir si conviene eliminarla, sustituirla, reorganizar la frase o conservarla.

Palabra

Hallazgo

Decisión

¿Por qué?

Carta

Repetición accidental

Reorganizar

Mejorar la fluidez

Registro

Término técnico necesario

Conservar

Mantener la precisión

Esperó

Repetición expresiva

Conservar

Reforzar la espera

Realmente

Muletilla innecesaria

Eliminar

No aporta información

Ahora haz lo mismo con tu propio párrafo. Puedes copiar estas cuatro columnas en un cuaderno o en tu procesador de textos.

No necesitas registrar absolutamente todas las palabras: comienza con las que identificaste durante las cuatro lecturas.

Cuando termines, compara nuevamente tus versiones y verifica si cada decisión ayudó a resolver un problema o conservar un efecto importante.

La matriz no pretende imponer un número máximo de repeticiones, porque ninguna cifra puede sustituir tu criterio.

Su propósito es ayudarte a comprender qué ocurre en tu texto y por qué vale la pena hacer determinados cambios.

Al final, corregir bien no significa cambiar más palabras, sino tomar mejores decisiones sobre las que escribiste.

Y puedes volver a utilizar el mismo procedimiento cuando termines otro capítulo, prepares un artículo o revises un manuscrito completo.

8. Conclusión: tu voz también merece estar presente durante la revisión

Quiero que te quedes con una idea.


Escribir mejor no significa borrar todas las huellas de tu manera de expresarte.


Cuando revisas un texto, tu trabajo no consiste en demostrar cuántos sinónimos conoces. Consiste en ayudar al lector a comprender lo que deseas contar, con las palabras y el ritmo que mejor acompañen esa intención.

Algunas veces tendrás que eliminar una repetición. Otras necesitarás reorganizar una oración entera. Y habrá momentos en los que decidirás conservar una palabra porque ninguna alternativa consigue el mismo efecto.

Las tres decisiones pueden ser correctas. Lo importante es que sepas por qué las tomas.

La próxima vez que descubras una palabra repetida, no te apresures a sustituirla. Léela dentro de su frase, escucha cómo suena y pregúntate qué está haciendo allí.

  • Si no aporta nada, corrígela.
  • Si ayuda al lector, consérvala.

Y si expresa algo que solamente tú querías decir de esa manera, quizá acabas de encontrar una pequeña parte de tu voz como escritor.

¿Quieres seguir mejorando tu estilo? Puedes continuar con nuestro artículo ¿Tus frases son demasiado largas?, donde aprenderás a revisar la extensión y el ritmo de tus oraciones:

https://autorvirtual.com/frases-demasiado-largas-ritmo-escritura/

9. Bibliografía

Fundación Gabo. (2023, 20 de junio). El libro de no ficción, ese magma de posibilidades: relatoría del Taller de libros periodísticos con Martín Caparrós 2023.


Purdue Online Writing Lab. (s. f.-a). On paragraphs. Purdue University.


Purdue Online Writing Lab. (s. f.-b). Revising for cohesion. Purdue University.


Purdue Online Writing Lab. (s. f.-c). Steps for revising your paper. Purdue University.

Acerca de la Autora

Mónica Yaneth Loeb Willes es consultora senior en marketing digital, SEO y desarrollo de contenido estratégico, con más de 45 años de experiencia diseñando, ejecutando y optimizando sistemas de contenido orientados a resultados en entornos digitales altamente competitivos.

Se especializa en posicionamiento orgánico (SEO) y arquitectura de contenido, integrando múltiples disciplinas —marketing, desarrollo web, comunicación y pensamiento estratégico— para diseñar sistemas de posicionamiento y contenido orientados a resultados medibles.

Actualmente se dedica a compartir su experiencia a través de sus publicaciones y a asesorar organizaciones en la optimización de sus estrategias digitales.

 

Experiencia en posicionamiento orgánico

Su trayectoria se caracteriza por la experiencia directa como webmaster desde 1993, desarrollando posicionamiento orgánico sostenido en mercados altamente competitivos.

Durante más de 16 años, mantuvo en los primeros lugares de los motores de búsqueda a una empresa líder del sector de equipos agrícolas en Colombia, superando consistentemente a proveedores internacionales, grandes superficies y competidores del sector.

Como copropietaria de Consultame.CO, sostuvo durante 12 años el posicionamiento orgánico del sitio en el sector tributario y legal, superando en visibilidad a portales especializados, competidores directos e incluso sitios institucionales.

 

Experiencia empresarial y editorial

Es fundadora de Virtual Creativex S.A.S., empresa especializada en ventas online, desde donde ha contribuido al crecimiento de más de 7.800 clientes mediante estrategias de contenido, SEO y conversión.

Su experiencia incluye la gestión integral de procesos editoriales —desde la ideación hasta el posicionamiento— en libros, artículos, manuales y proyectos educativos digitales.

 

Formación y reconocimiento

Se desempeña como conferencista y docente en entidades como la Cámara de Comercio de Cali, ProColombia y diversas universidades.

Es editora de AutorVirtual.com, y ha sido reconocida por la Cámara de Comercio de Cali, nominada como Mejor Empresario de Colombia (2010) y destacada en la Revista Acción No. 120 por su labor como pionera del marketing digital en Colombia.

 

Enfoque actual

Actualmente continúa desarrollando estrategias de posicionamiento y contenido, integrando SEO, pensamiento estratégico y desarrollo personal para ayudar a profesionales y emprendedores a transformar ideas en activos digitales posicionables y medibles.

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